¡Joder, joder, joder! Me distraigo un rato y ya estamos en
otoño
... ¡¡¡la vida es un soplío!!! Así que, durante este tiempo de ausencia no me han pasado precisamente pocas cosas. Más bien al contrario: si no he escrito, ha sido por falta de tiempo.
Creo que os debo todavía la
segunda parte de las vacaciones, que desgraciadamente aparecen taaaaaaaan lejanas en mi mente, que tendré que haceros un resumen muy resumido. Lo que dé el amasijo de neuronas que tengo por cerebro.
¡Pues nos fuimos a
Menorca! Y en ella estuvimos 10 días. Aunque en realidad, Menorca no tiene nada. ¿Qué va a tener un cacho pedrusco ahí perdido en el mediterráneo? Bah, Menorca no tiene na de na!! Le quitas lo que son las calas cristalinas, el relax de una isla protegida y sin masificación de hoteles. Bah, nadaa, absolutamente, ¡una tontería Menorca! porque si aparte, le quitas sus preciosos

atardeceres, sus pueblecitos simpáticos, como
Binibeca, sus poblados prehistoricos, en serio, nada. ¿Menorca? A ver, sí, algo sí, pero poco... unos pocos hippies despreocupados por ahí. Pero si le quitas sus curiosas cuevas, sus excursiones en
Kayac y caballo, no se, quitas sus
jaleos, su pomada, su sol, sus noches de fiesta por Mahón con nuestro
DJ Purky, ¡nada! No se que le ven, ¡si está casi todo el mundo en pelotas en las playas! y claro, acabas tu igual, tostándote al sol, totalmente relajado pero sin nada en realidad. ¿Menorca? un cacho roca... Sí, a ver, que mal no está su
hostal Jeni en
es Mercadal, pero bueno, le quitas sus desayunos de
buffet donde nos hacíamos el bocadillo de la comida para la playa y volvíamos ya a la hora de la cena, y tenían un menú riquísimo. ¡Nada! Para habernos aburrido, si no llega a ser por las caminatas para llegar a calas

bien inaccesibles, o habernos rebozado en barro en ellas, o haber conocido a buena gente y haber cenado buena carnaza en '
sa cova'. No se, unos maravillosos días, con sus mejores atardeceres y no peores noches en un sitio, que de verdad, hacerme caso, no tiene na...
Volvimos de allí el día
1 de Septiembre. Y claro, teníamos todavía esa semana de vacaciones. Así que el día
2, aparte de ser
mi cumpleaños - que eso no tiene mucha importancia, porque si pasa una vez al año, tampoco es tan decisivo - acabamos en el camping '
la Siesta' de
Calella de Palafrugell. Allí fue extraño volvernos a sentir, ya en la península, como si estuviéramos en la isla que no tiene ná. Osea, entramos al camping, y nos mandan a la zona de
ses Oliveres. Vamos a la playa, y nos perdemos por caminos bordeando la costa, pasando por calas maravillosas hasta llegar a
Cala Fonda. ¡Más Menorca! Es como si un trocito de la
costa brava se hubiera desprendido y hubiera acabado en medio del mediterráneo, pero sin haber sucumbido al poder de la construcción (
¿o será destrucción?) de grandes torres para señoritos ricos. El final de la segunda fase, fue un poco accidentado. Visitamos a mis primos que viven en
Palafrugell. Por primera vez vamos a verles a su hábitat natural, fuera de
Palomero, donde solemos vernos en verano. Total, que la emoción del momento, nos llevó a una sala de juegos, donde había un
Ping Pong. Un deporte de alto riesgo... ¿que no te lo crees? Pues pregúntale a mi primo, que todavía hoy está de baja porque jugando contra mi... ¡se partió la rótula! Increíble pero cierto. En un mate mal calculado, el pie le resbaló, cayendo al suelo en un giro de 180º y hasta ahí la noche. Bueno no, faltaban las horas de hospital y nervios. Desgraciadamente ese sabor agridulce nos quedó para nuestra vuelta.
El día
5, volvímos a Barcelona para celebrar mi cumpleaños. Una celebración en la que nos juntamos 3 cumpleañeros y muchos amigos que nos acompañaron en la fiesta. Y me llegó el regalazo: se llama
NIKON D40
, aunque podéis llamarle '
la fotacas'. Después, unos días sólo, volví a celebrarlo. ¡Somos tantos que hemos de ir por fases! El día
10, esta vez cenando en casa de
Dani y acudiendo al
5º aniversario de Voltech. Ahí estaba el Purky Abuelo, dando caña al personal. Curioso haberlo visto en Menorca haciendo el
punki, y ahora lo volvíamos a disfrutar en su estado salvaje
Voltechero. Un reencuentro con amigos que hacía ya un tiempo que no nos veíamos, y al día siguiente, aún quedaba la 3ª parte. Más amigos, más cumpleaños, ahora en nuestra terraza, con la excusa de hablar de la despedida del
Rafa en
Amsterdam - esto, en otro capítulo, ¡por favor! que ya me estoy cansando de leer (piensas tu...) - pues hicimos un pica pica también y me entregaron otro regalazo, la
mochila para transportar a '
la fotacas'. No veas, ha sido productivo este cumpleaños. Jajaja. Muchísimas gracias a todos: por los regalos, por hacermelo pasar tan bien pero sobretodo por estar ahí y poderos sentir parte de mi.
Y creo que me iré a dormir, que he hecho el esfuerzo de llenaros este espacio vacío que tenía en mis paranoias, pero ... aparte del espacio, tenemos el tiempo, y el muy... ¡¡me dice que son las 3 de la madrugada!!
ZZZZZzzZZzZZzzz...